No hace falta casarse para querer hacer un viaje especial. Un aniversario, un cumpleaños importante o simplemente volver a viajar solos después de años puede justificar que el viaje tenga un punto más cuidado.
La ocasión cambia algunas decisiones
Cuando el viaje celebra algo, presto más atención a uno o dos momentos memorables: un hotel especial, una habitación con buenas vistas, una experiencia privada o una cena que realmente merezca la pena. No convertiría todo el viaje en una sucesión de extras.
No tiene por qué ser una escapada
Puede ser un gran viaje a Japón, un safari, una ruta por Tailandia o unos días en Maldivas. Si solo tenéis un fin de semana o un puente, entonces sí os recomiendo mirar nuestras escapadas románticas, porque ahí la duración cambia por completo el planteamiento.
El detalle especial tiene que importaros a vosotros
No todas las parejas valoran una cena gastronómica, un spa o una habitación superior. Antes de añadir nada, prefiero saber qué os haría ilusión recordar dentro de unos años.
¿Qué queréis celebrar?
Contadme la ocasión, los días disponibles y qué tipo de viaje os gustaría hacer. Diseñaremos el viaje alrededor de vosotros, no alrededor de una lista de detalles románticos.
Cuéntame qué celebráis y busco una forma de hacerlo especial de verdad



