Cuando una familia me pide ideas para viajar con niños, la primera pregunta que hago es la edad. No por una cuestión de precio, sino porque cambia casi todo: el ritmo, los horarios, las actividades, el tipo de habitación y hasta cuánto sentido tiene un destino en ese momento.
Con bebés y niños muy pequeños
Mi prioridad es reducir fricción. Menos cambios de hotel, menos traslados largos y alojamientos que faciliten desayunos, descansos y comidas. Un apartahotel puede ser mejor elección que un hotel más bonito si permite desayunar con calma o preparar algo sencillo.
También soy prudente con experiencias en las que el niño apenas puede participar. En Laponia, por ejemplo, las actividades con renos, huskies y nieve son una parte esencial del viaje. Con un niño demasiado pequeño prefiero decir que esperéis a que pueda disfrutarlo de verdad.
Entre 4 y 8 años
A esta edad ya se pueden hacer viajes muy completos, pero el día necesita respirar. Conviene dejar márgenes en llegadas, evitar encadenar visitas sin descanso y elegir hoteles bien situados cuando eso ahorra desplazamientos.
En destinos de naturaleza, Costa Rica encaja muy bien porque permite combinar fauna, volcanes y bosque. Para una familia, yo miraría especialmente las horas de carretera, la duración de las excursiones y cuántas veces hay que hacer y deshacer maletas.
Entre 9 y 12 años
Es una edad fantástica para introducir grandes viajes. Empiezan a entender mejor lo que ven y suelen aguantar más actividad. Aquí ya pueden encajar muy bien Tailandia, Japón, Costa Rica o un safari, siempre que el programa no sea una carrera.
En Tailandia suelo buscar equilibrio entre Bangkok, norte y playa. En Japón, una primera ruta por Tokio, Kioto y Osaka puede ser suficiente para que el viaje tenga variedad sin convertir cada día en un traslado.
Con adolescentes
Con adolescentes suelo buscar viajes donde tengan estímulos propios: naturaleza, fauna, ciudades con energía, actividades, gastronomía o momentos de autonomía. Un safari en Kenia o Tanzania puede funcionar muy bien porque el viaje tiene un componente de aventura muy fuerte.
También es importante no diseñar todo alrededor de los adultos. Si el viaje tiene diez templos seguidos, quizá haya que cambiar algo. Si todo son parques infantiles, también.
La regla que utilizo
No intento exprimir cada día. Intento que cada día tenga sentido. Prefiero quitar una visita y que lleguéis al hotel contentos que mantenerla solo porque aparece en un programa.
¿No sabes qué destino encaja por edad?
Dime cuántos viajáis, las edades de los niños, los días disponibles y qué tipo de viaje os apetece. A partir de ahí puedo orientaros sobre qué destinos tienen sentido ahora y cuáles dejaría para más adelante.



